Mi práctica nace de la memoria y de su relación con los lugares que habitamos.
A través de la fotografía exploro cómo el territorio guarda huellas del tiempo y cómo esas huellas participan en la construcción de la identidad propia.
Me interesa la memoria no como archivo preciso, sino como una materia frágil, incompleta y cambiante, donde el recuerdo aparece a veces nítido y otras como una presencia difusa.
En esa tensión entre lo personal y lo colectivo sitúo mi mirada.